¿Funcionan de verdad las clases particulares?
Actualizado 2026
Cuando un niño va mal en el colegio, una de las opciones para que mejore sus resultados académicos es asistir a clases particulares. En España, el 44% de los alumnos acude a este tipo de clases extra para reforzar la educación que reciben en los colegios, institutos o incluso universidades. Es la segunda cifra más alta de la Unión Europea, solo por detrás de Grecia, donde es casi una tendencia habitual (74% de los alumnos).
En realidad, pensamos que las clases particulares funcionan si el niño o la niña aprueba la asignatura; si suspende, pensamos que algo ha fallado en las clases de refuerzo o que el profesor no está lo suficientemente capacitado. Pero, de primeras, rara vez cuestionamos la forma en que estudia el niño o el tiempo que ha dedicado a preparar el examen o a seguir las indicaciones del tutor.
Evidentemente no es tan sencillo: cada profesor, cada clase y cada niño es un mundo. Pero sí existen ciertos indicadores que nos pueden ayudar a saber si las clases de apoyo están funcionando de verdad.
10 indicadores que muestran si las clases de apoyo funcionan
- El alumno pierde el miedo a una asignatura que le preocupaba y obsesionaba (suele ocurrir con inglés, matemáticas...).
- Cuando termina la clase particular, es capaz de aplicar lo aprendido en la propia asignatura y le sirve para avanzar o realizar tareas que antes no podía finalizar.
- Lleva al día los deberes y se implica preguntando dudas, resolviendo errores o anticipándose al temario.
- Se le observa atento en clase, no se distrae ni pierde el tiempo y, si comparte clase con algún compañero, se relaciona bien y trabaja en grupo.
- En las clases del colegio nota que le resulta más fácil seguir la lección, la entiende e incluso va por delante de sus compañeros; si tiene dudas, sabe que puede repasarlas con el profesor particular.
- Cuando el profesor del colegio anuncia un examen, el alumno ya no se asusta ni siente tanta presión, porque sabe que está preparado y cuenta con el apoyo de su tutor particular.
- El indicador más cuantitativo: las notas de los exámenes empiezan a subir en esa materia que tan mal se le daba, lo que le motiva a seguir esforzándose.
- Empiezan a llegar las felicitaciones, tanto del profesor particular como del profesor del colegio o instituto, que reconoce la mejora del alumno.
- El alumno es consciente de todo lo que ha aprendido gracias a las clases y lo comprueba al aprobar la asignatura.
- Por último, el alumno está más tranquilo y feliz, sabiendo que ha superado con éxito la asignatura que tanto le costaba.
En definitiva, las clases particulares no son un remedio mágico: por sí solas no garantizan que el alumno apruebe la asignatura que peor se le da. La titulación y la capacidad del profesor son importantes, pero será la implicación directa del alumno el factor más determinante para conseguir los objetivos propuestos.
El profesor debe ser bueno y las clases deben ser motivadoras y prácticas, pero sin el esfuerzo final del alumno será difícil que las clases particulares tengan éxito.
Clases particulares online
Con la irrupción de las nuevas tecnologías, cada vez es más habitual recibir clases particulares online. Es una alternativa que evita desplazamientos y horarios rígidos, especialmente útil para alumnos con el día a día más ocupado, y es una opción más habitual entre jóvenes y universitarios que entre los más pequeños de la casa.
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